Este producto se fabrica a base de la única resina de origen
animal que existe, la goma laca, refinada y purificada. Se
obtiene a partir de las secreciones del llamado “gusano de la
laca”, insecto parásito de árboles que habita en algunas zonas
del sudeste asiático. Según el árbol del que se alimente, el
animal da a la goma laca una coloración distinta.
La goma laca tiene una composición similar a la de los
polímeros sintéticos. Por esta razón ha sido el antecedente de
los plásticos de hoy.
Es ideal como sellador de materiales porosos y absorbentes
(cerámica, enduido, yeso, arcilla sin horno, etcétera), para la protección de
pátinas, como ligante de pigmentos metálicos y para recuperar vetas en
maderas envejecidas.
Una vez seca, se transforma en un recubrimiento de gran firmeza y durabilidad
con características adhesivas. Es apta para múltiples técnicas y ofrece una
máxima protección a los trabajos terminados
Como barniz, se seca rápidamente y forma una película dura, resistente y a la
vez flexible. Así, resulta muy útil para emplear sobre maderas —a las que
protege y realza, dándole apariencia de lustre natural con una mínima cantidad
de manos—, pero no es aconsejable para dar un barniz final a un cuadro.
Aplicación
Se aplica con pincel o “a muñeca” (trapeado). Puede diluirse con alcohol para
obtener una protección leve.
Presentaciones: frascos de 100 y de 500 ml.